Los dulces detectores hacen un trabajo increíble con cada uno de sus usuarios con diabetes tipo 1. Les dan seguridad y les ayudan a mantener sus niveles bajo control durante todo el día y a sentir que pueden adelantarse a los altibajos de su diabetes, permiten que sus noches sean más tranquilas y les regalan momentos increíbles de ilusión.
La cara de ilusión y agradecimiento del dueño y su familia cada vez que su perrita le avisa para que se mida la
glucosa y comience a actuar en contra del desnivel que llegará de un
momento a otro, es algo que no se puede describir con palabras. Estos pequeños transmiten algo especial.
Pero hay algo que no podemos olvidar, y es que son perros. Son animales que necesitan pasear, comer, jugar, correr y sentirse queridos por su familia. Para que estos perritos puedan llevar a cabo su función es necesario que tengan momentos de calma y de juego y, para ello, ¿qué mejor que una socailización con otros perritos de asistencia?
Todos los viernes por la tarde, los usuarios de los perros de asistencia de Canem se acercan al centro e intercambian experiencias. «Cada uno con lo suyo» son cada día más y les encanta compartir todo aquello que les une, mientras sus perros disfrutan con los otros perros.